digitalización internet of things 5g

El momento de digitalizar productos, negocios y espacios

19-02-2019

Hoy en día, los dispositivos embebidos tienen un rol mucho más amplio que hace a penas unos años y ya se extiende a cualquier sector de nuestra sociedad. Este tipo de tecnología ha dejado de ser exclusiva del entorno industrial, en el interior de las fábricas, y su función se extrapola y eleva a otro nivel en el que actúa de nexo de comunicación. Este punto de inflexión ha llegado de la mano de la rápida evolución de las tecnologías de interconexión y comunicación, que han propiciado el salto de una electrónica M2M al Internet of Things (IoT), que gracias a la enorme variedad hacen de nuestra época el momento ideal para digitalizar cualquier producto, negocio o espacio.

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En la actualidad, cualquier objeto electrónico puede conectarse a una red inalámbrica, ya sea local o celular, e intercambiar información con una notable reducción de costes estructurales. Está realidad permite un control mucho más complejo e inmediato de la información que recopilamos de las máquinas y nos abre las puertas al desarrollo de nuevos servicios, en respuesta a problemáticas de la sociedad actual.

El concepto clave para el crecimiento es la gestión de los datos, lo que conocemos como ‘máquinas inteligentes’, una tendencia actual que abre un universo de posibilidades para la evolución de una sociedad más industrial, eficiente y rentable.

A diferencia del M2M, en el IoT la interacción entre máquinas va más allá y se efectúa de forma masiva con la incorporación de múltiples dispositivos articulados en una red entre nodos. Estos envían y reciben información mediante sensores a una CPU central, con capacidad suficiente para procesar grandes cantidades de información en diferentes lenguajes y, así, definir y ordenar acciones específicas a actuadores.

Este hecho viene de la mano, en parte, de la mejora en las capacidades de los dispositivos tecnológicos, pero también de la sorprendente evolución que han experimentado las tecnologías de redes. En los últimos 40 años los sistemas inalámbricos han diversificado su oferta en función del nivel de cobertura, volumen y características de los datos que precisa transportar cada aplicación.

De la red 1G, que en 1979 prestaba servicios de voz analógica de limitada calidad, hasta la 5G, de tecnología ‘Open Wireless Architecture’ (OWA), las aplicaciones cada vez disponen de un entorno de conectividad más idóneo. La 5G ofrece un ancho de banda casi exponencial, cuya gran velocidad y frecuencias de 0 a 100 GHz, permitirá accesos a 100 veces más dispositivos conectados y cobertura universal.

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Será así como, con la red 5G, se alcanzará un entorno de interconexión ultradesinficado que supondrá una auténtica revolución en cuanto a la multiplicidad estratosférica de aplicaciones de uso intensivo en todo tipo de circunstancias. Un nuevo ecosistema caracterizado por niveles titánicos de interacción y escalabilidad de los dispositivos electrónicos, cuyo crecimiento exponencial brindará incontables posibilidades de evolución a la sociedad en su conjunto y a la industria en particular.

En tales circunstancias, se harán realidad los servicios basados en inteligencia artificial, como por ejemplo los vehículos autónomos, cuyo funcionamiento deberá incorporar distintas capas 5G para gestionar tanto la infraestructura y plataforma de procesado de datos, como como los propios vehículos, todo ello sin riesgo de perder conexión o sobrecargar la red.

Algunas otras aplicaciones en las que la conectividad de dispositivos supondrá un factor de valor diferencial serán, por ejemplo, las de diagnóstico remoto, que permitirán el tratamiento médico de pacientes en zonas remotas del mundo o, incluso, detectar catástrofes naturales como terremotos o tsunamis con mayor eficiencia.

Por supuesto, las posibilidades de esta tecnología se harán extensivas a todos los ámbitos de la sociedad a través de las ‘Smart Cities’. Aplicaciones de vigilancia, capaces de detectar e identificar a los individuos que entran o salen de cualquier parte, o sistemas de encendido y apagado de las luminarias de un edificio mediante sensores de luz solar, son algunos ejemplos del futuro del entorno urbano.

Todo ello se hará efectivo mediante dispositivos de electrónica embebida que conectarán este nuevo ecosistema mediante ‘shields’, sensores, antenas y módulos de comunicación preparados para soportar el potencial de la nueva 5G y de todas sus alternativas inalámbricas. Se trata de elementos que, además, han aumentado su potencia y reducidos sus tamaños para ser incorporados incluso en dispositivos ‘wearables’.

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Como respuesta a la necesidad de prototipar nuevos productos interconectados, minimizando riesgos de rediseño y reduciendo el tiempo de desarrollo, las Pruebas de Concepto (PoC) en IoT son una solución pionera en España.

Las PoC son herramientas electrónicas que permiten experimentar con varias tecnologías de comunicación en tiempo real y en cualquier lugar, a fin de determinar el tipo de conectividad inalámbrica más beneficiosa para cada aplicación. Se trata de dispositivos que, de forma muy ágil y por un coste muy accesible, ofrecen la posibilidad real de construir nuevos servicios y productos para la industria.

Estos dispositivos son una evidencia del crecimiento que están experimentando los sistemas embebidos hoy en día y de su gran potencial en el futuro de la conectividad de las máquinas. En concreto, en el sector industrial ya se plantea el reto de actualizar estructuras para mejorar procesos, en la misma línea de evolución de las tecnologías de comunicación.

En el sector industrial contamos con nuevos ‘gateways’ de prestaciones muy idóneas para la mejora de los procesos, que permiten por ejemplo reajustar un antiguo PLC y conectarlo a un nuevo sistema manteniendo los módulos E/S y la red de cableado; o crear segmentos de red para determinar cortes claros de las diferentes partes de la planta; o incluso conectar varios sistemas empresariales como SCADA o ERP.

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Las posibilidades de las nuevas tecnologías industriales tienen las puertas abiertas a nuevos productos que permitan optimizar la producción en las fábricas. Es una tendencia que conocemos como ‘Smart Industry’, que irrumpe con innovadoras aplicaciones, como la incorporación de robots colaborativos en las cadenas de producción, o la creación de dispositivos como gafas de realidad aumentada capaces de guiar a los operarios en sus tareas.

A finales de 2017 ya contábamos con 360.000 robots industriales y se estima que para 2025 se alcanzarán los 1,05 millones. Una progresión que persigue reducir el ‘down-time’ y los costes de mantenimiento, monitorizando procesos y desarrollando sistemas de ‘Machine Learning’.

Y es que, superar el reto que plantea la Industria 4.0 implica sacar el máximo partido a las tecnologías IIoT (‘Industrial Internet of Things’) y crear nuevas soluciones de ‘End to End’, donde la electrónica embebida seguirá teniendo la última palabra.

En Monolitic somos muy conscientes de la relevancia de las redes 5G como motor del cambio de paradigma tecnológico que se avecina. En respuesta a todo ello contribuimos ofreciendo nuevas herramientas para facilitar la creación de soluciones que extraigan el máximo beneficio de los procesos de comunicación y producción industrial.

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Gloria Mohedano
Responsable de Comunicación en Monolitic

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