Podemos decir que el vehículo eléctrico ha llegado para quedarse es una afirmación más que aceptada hoy en día. No obstan...

Cómo el IoT puede mejorar el despliegue de la movilidad eléctrica

07-02-2019

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Aceptemos la realidad; el vehículo eléctrico ha llegado para quedarse y, con él, un nuevo paradigma de movilidad aparece para cambiar definitivamente el paisaje cotidiano de nuestras ciudades.

En este artículo vamos a apuntar algunas ideas en relación con cómo la introducción del Internet of Things en el mundo de la movilidad eléctrica puede incrementar notablemente su impacto sobre la realidad urbana. Hablamos de un impacto que debe llevarnos al despliegue de un concepto de movilidad más sostenible, eficiente e inteligente.

Existen dos tecnologías esenciales en el desarrollo de este nuevo concepto de movilidad: las relativas a la recarga de baterías y el desarrollo de su infraestructura y, por otro lado, la conectividad que introducen todos los nuevos dispositivos mediante el IoT para brindar una mejor experiencia del usuario durante la conducción. 

Aunque los dispositivos de recarga y los servicios de conectividad que incluyen los nuevos vehículos son temas que suelen tratarse de forma independiente, es en su conjunción donde encontramos el gran potencial que generan sus sinergias. Estas tecnologías serán la clave para el éxito de la irrupción del transporte eléctrico en nuestro día a día y, ahí, es donde la pregunta relativa cómo el IoT puede mejorar el despliegue de la movilidad eléctrica cobra todo su sentido.

La primera de estas dos tecnologías es la relacionada con la carga de baterías y, por ende, de los sistemas de recarga ya sean de uso público o privado. En la actualidad el estado del arte en puntos de carga permite proporcionar sistemas de carga semi-rápida en corriente DC y AC con potencias en el entorno de los 15 a 40KW, así como puntos de recarga ultra-rápida que se realizan en corriente DC y AC en trifásica con potencias por encima de los 100KW.

Los últimos desarrollos de magnéticos planares, así como la disponibilidad de semiconductores de conmutación en tecnologías GaN y SiC permiten ya, y lo seguirán haciendo en un futuro inmediato, manejar altos niveles de potencia de forma segura, eficiente y con en unos tamaños compactos.

Estas tecnologías unidas tienen un beneficio directo en los niveles de potencia de carga y reducen notablemente los tiempos de recarga de las baterías, que ya empiezan a vislumbrarse por debajo de la hora o, para cargas parciales del 80%, en algunas decenas de minutos en los últimos desarrollos.

Si a este avance le añadimos el hecho de que los puntos de recarga formarán parte de una red pública (ya que es ahí donde se prevé que estos sistemas serán instalados), entronca con otro concepto que, en mi opinión, será de vital relevancia para la implantación definitiva de la movilidad eléctrica: la experiencia de usuario.

Es aquí donde entra en juego la segunda tecnología; el IoT y sus subtecnologías asociadas, las cuales deben permitir sensorizar y comunicar el vehículo, tanto con el usuario del sistema como con el conjunto de la red de explotación conectada al nuevo servicio.

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Pero, ¿en qué pueden beneficiar estas tecnologías al usuario?

Como ya hemos mencionado, los sistemas de carga actuales permiten disminuir los tiempos a cuestión de minutos. Por lo tanto, es en esos minutos donde el IoT intervendrá aportando nuevos servicios de ocio y publicidad, nuevas Apps que permitan al conductor obtener información sobre el estado y el progreso de carga de la batería de su vehículo, así como detectar problemas para solventar incidencias lo antes posible.

No obstante, el IoT también será de ayuda para el conductor cuando su vehículo esté totalmente cargado. Esta tecnología ofrecerá servicios de mapeo para identificar el tipo y disponibilidad de puntos de carga, lo que facilitará una óptima planificación del viaje y mejorará experiencia de conducción del usuario.

También la experiencia post-viaje experimentará una mejoría. ¿Por qué no coordinar todas las cargas realizadas a lo largo de un periodo, ya sea en puntos de carga públicos o en el cargador de nuestro hogar, e incluirla en la factura periódica de nuestra compañía eléctrica? Es evidente que aquí la comunicación entre elementos, que permita la telelectura, será un elemento indispensable.

Otra área donde el IoT y los sistemas de recarga encuentran valiosas sinergias es en el mantenimiento y control de su explotación. En este tipo de aplicaciones incluiríamos servicios como el mantenimiento preventivo y diagnóstico remoto, la gestión de averías, la facturación o-line, etc., todos ellos orientados a que la red de recarga consiga satisfacer al usuario.

Por último, y aunque no es exclusivo del ámbito del coche eléctrico, encontramos los sistemas de ayuda a la conducción y el vehículo auto guiado. Estos dos conceptos también se beneficiarán también de las comunicaciones casi instantáneas de los sistemas IoT.

Con todo esto quiero mostrar que, aunque cada tecnología cumple un rol muy específico el desarrollo de la e-mobility, es en la sinergia y trabajo en equipo entre el IoT y dispositivos electromagnéticos embebidos en los puntos de recarga donde se encuentra el punto de aceleración para que vehículo eléctrico irrumpa en nuestras calles de forma definitiva.


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Carlos García
Product Manager en Monolitic

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